La terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la psicología humanista (o Tercera Fuerza), la cual se caracteriza por no estar enfocada exclusivamente para tratar enfermos, sino también para desarrollar el potencial humano.
Nació en la década de 1940 con la publicación del libro Ego, Hunger and Aggression: A Revision of Freud’s Theory and Method (Durban, 1942) escrito por Fritz Perls y Laura Perls. Aunque más conocido con el subtítulo The Beginning of Gestalt Therapy.

La publicación, en 1951, de Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, a partir de un manuscrito de Fritz Perls, establece las bases fundamentales de la terapia Gestalt.

Fritz Perls

La terapia Gestalt se enfoca más en los procesos que en los contenidos. Pone énfasis sobre lo que está sucediendo, se está pensando y sintiendo en el momento, por encima de lo que fue, pudo haber sido, podría ser o debería estar sucediendo.
Utiliza el método del darse cuenta («awareness«) predominando el percibir, sentir y actuar. El cliente aprende a hacerse más consciente de lo que hace. De este modo, va desarrollando su habilidad para aceptarse y para experimentar el «aquí y ahora» sin tanta interferencia de las respuestas fijadas del pasado.
Se prefiere usar el término cliente que paciente, ya que un paciente es alguien enfermo que va a que otro le cure, mientras que cliente es un término más neutro, el cual sólo indica que es alguien que acude a la consulta del terapeuta.

En terapia Gestalt, el cliente es quien tiene que «autocurarse«, el terapeuta sólo le guía y le ayuda para que lo consiga, haciendo más bien una función de observador externo y no tanto de «el que cura».

El objetivo de la terapia Gestalt, además de ayudar al cliente a sobreponerse a síntomas, es permitirle llegar a ser más completa y creativamente vivo y liberarse de los bloqueos y asuntos inconclusos que disminuyen la satisfacción óptima, autorrealización y crecimiento. Por tanto, se ubica en la categoría de las terapias humanistas.

De acuerdo con Perls existen dos necesidades fundamentales en el ser humano: la necesidad de sobrevivir y la necesidad de crecimiento. Llenando estas dos necesidades, nuestra percepción está dirigida a proporcionar un significado a la situación.

En la terapia Gestalt el cliente aprende a confiar en sí mismo, así obtiene el desarrollo óptimo de su personalidad, dándose soporte a sí mismo.